Es una de las imágenes que más asusta al propietario primerizo de aerotermia: una mañana de invierno sales al patio y te encuentras la unidad exterior cubierta de escarcha o directamente con una capa de hielo. La primera reacción suele ser pensar que la máquina se ha estropeado.
Casi siempre, no es así. Respira. En la inmensa mayoría de los casos, lo que estás viendo es exactamente lo que la máquina está diseñada para hacer. Te explico por qué, y también cuándo sí deberías preocuparte de verdad.
Por qué se congela (y por qué es lógico que lo haga)
Recuerda cómo funciona la aerotermia: extrae calor del aire exterior, incluso cuando hace frío. Para hacerlo, un ventilador aspira aire sobre un intercambiador (el evaporador) que está muy frío.
Ahora junta dos ingredientes de una mañana de invierno: aire húmedo y superficies metálicas muy frías. ¿Qué pasa? Lo mismo que cuando sacas una bebida fría de la nevera y se cubre de gotas: la humedad del aire se condensa sobre el metal. Y si ese metal está por debajo de cero, esa humedad no se queda en gotas, se congela.
Resultado: escarcha en la unidad exterior. No es un fallo. Es física básica funcionando exactamente como se espera.
La respuesta de la máquina: el ciclo de desescarche
Aquí viene la parte tranquilizadora. Todas las aerotermias modernas incorporan un sistema de desescarche automático (defrost). Cuando los sensores detectan que se está acumulando hielo y que eso empieza a reducir el rendimiento, la máquina hace algo ingenioso: invierte momentáneamente su ciclo.
Durante unos minutos, en lugar de sacar calor del exterior para calentar tu casa, envía calor hacia el intercambiador exterior para derretir el hielo. Una vez limpio, vuelve al modo calefacción normal. Todo esto ocurre solo, sin que tengas que tocar nada ni llamar a nadie.
Los datos normales del desescarche:
- Cada ciclo dura entre 3 y 10 minutos.
- Puede activarse varias veces al día en invierno.
- En condiciones de mucho frío y humedad, puede repetirse cada 30-60 minutos.
- Se activa típicamente con temperaturas exteriores entre 0°C y 7°C y humedad relativa alta (por encima del 70%).
«Pero es que deja de calentar unos minutos»
Sí, y es normal. Durante el desescarche, la máquina no está aportando calor a tu casa (está usando ese calor para derretir su propio hielo) y además consume algo de energía extra. Por eso notarás una breve pausa en la calefacción, o incluso que sale aire templado por unos minutos.
Esto tiene un pequeño impacto en el rendimiento estacional (el SCOP baja ligeramente en climas fríos y húmedos por este motivo), pero es un mal menor imprescindible: sin desescarche, el hielo bloquearía por completo el intercambio de calor y la eficiencia caería en picado, pudiendo llegar a dañar el compresor.
Cuándo SÍ deberías preocuparte
Aquí está la línea que separa lo normal de lo anómalo. La escarcha puntual y el desescarche que se resuelve solo son normales. Deja de serlo cuando:
- El hielo es excesivo y persistente, cubriendo por completo la unidad durante horas sin que el desescarche lo resuelva.
- El bloque de hielo tapa totalmente el ventilador o la rejilla de entrada de aire.
- La casa deja de calentar de forma evidente y prolongada, no solo durante los minutos del defrost.
- El hielo persiste incluso cuando la temperatura exterior sube por encima de 0°C.
En esos casos, ya no es el funcionamiento normal: hay algo que falla.
Las causas de una congelación anómala
Cuando el hielo se vuelve un problema real, las causas más habituales son:
- Flujo de aire insuficiente: hojas, nieve acumulada, objetos o suciedad que bloquean la unidad e impiden que «respire».
- Fallo en el ciclo de desescarche: un sensor averiado o una válvula de inversión que no responde hace que la máquina no active el defrost cuando debe.
- Nivel bajo de refrigerante por una fuga: reduce la capacidad del sistema y favorece la congelación.
- Mal drenaje del agua de desescarche: si el agua derretida no evacúa bien, se vuelve a congelar y forma acumulaciones.
- Ubicación deficiente: una unidad en zona muy sombría, expuesta a vientos fríos o sin ventilación adecuada, se congela más de la cuenta.
Qué puedes hacer tú (y qué no)
Sí puedes, sin riesgo:
- Retirar hojas, nieve u objetos que bloqueen la unidad exterior y dejar espacio libre a su alrededor.
- Comprobar que el desescarche se activa (verás cómo el hielo desaparece solo tras unos minutos).
- Vigilar si el problema coincide siempre con las mañanas más frías y húmedas (señal de normalidad) o si es constante (señal de avería).
No hagas nunca:
- Echar agua caliente sobre la unidad para «ayudar» (puede dañar componentes y provocar más hielo).
- Golpear o rascar el hielo con herramientas: dañarás las aletas del evaporador.
- Manipular el circuito de refrigerante o la parte eléctrica.
Si tras despejar la unidad el hielo sigue siendo excesivo y persistente, ahí es cuando toca llamar a un técnico: probablemente haya un fallo en el desescarche, una fuga de refrigerante o un problema de drenaje que requiere intervención profesional.
En resumen
Ver escarcha en tu aerotermia una mañana de invierno es tan normal como ver vaho en el espejo del baño después de la ducha. La máquina lo detecta, lo derrite sola en unos minutos y sigue funcionando. Solo debes preocuparte si el hielo es masivo, permanente y va acompañado de una pérdida real de calefacción. En ese caso, no es la física haciendo su trabajo: es una avería esperando a que la revisen.
