Una aerotermia bien instalada puede funcionar diez o quince años sin apenas darte problemas. Pero «bien instalada» es la clave, y el resto del tiempo la máquina trabaja en silencio en un rincón del garaje o del patio, donde nadie la mira hasta que algo va mal. El problema es que, cuando un equipo de aerotermia empieza a fallar, rara vez se para de golpe. Primero avisa. Sube un poco la factura, tarda algo más en calentar el agua, hace un ruido que antes no hacía. Aprender a leer esas señales tempranas es la diferencia entre una llamada al técnico de 90 euros y una avería de compresor de cuatro cifras.
Este artículo repasa los fallos que de verdad aparecen en el día a día —no los del manual, los reales— y te da pistas concretas para pillarlos antes de que vayan a más.
La regla de oro: casi ningún fallo aparece de la nada
Antes de entrar en el catálogo de averías, conviene interiorizar una idea. La aerotermia es un sistema de equilibrio: mueve calor de un sitio a otro usando un refrigerante, un compresor y agua que circula por tu instalación. Cuando cualquiera de esas tres piezas se descompensa, el equipo intenta compensarlo trabajando más. Y ese «trabajar más» es exactamente la señal que tú puedes detectar.
Por eso el mejor detector de averías no es un sensor caro, sino prestar atención a tres cosas: lo que gastas, lo que oyes y lo que tarda. Si vigilas esas tres, te enteras de casi todo.
1. Pérdida de rendimiento silenciosa
Es el fallo número uno y el más traicionero, porque no dispara ninguna alarma. La casa sigue caliente, el agua sigue saliendo caliente… pero la factura de luz sube mes a mes sin que tú hayas cambiado de hábitos.
Qué suele haber detrás:
- Fuga lenta de refrigerante. El equipo tiene menos gas del que necesita y el compresor trabaja el doble para dar el mismo calor.
- Intercambiadores sucios (la unidad exterior llena de polvo, hojas o pelusa).
- Un COP real que ha caído porque la instalación pide más temperatura de la debida.
Cómo detectarlo a tiempo: apunta el consumo mensual del equipo, aunque sea de memoria. Si un invierno normal gastabas X y ahora gastas un 20-30 % más con el mismo frío en la calle, algo está pasando. La fuga de refrigerante es especialmente importante pillarla pronto: si se vacía del todo, el compresor puede acabar dañado.
2. Ruidos que antes no estaban
El oído es un diagnóstico gratuito. Una aerotermia sana hace un zumbido constante y el sonido del ventilador. Cualquier cosa distinta merece atención:
- Vibración o traqueteo metálico → tornillería floja, ventilador desequilibrado o el equipo mal apoyado sobre su base.
- Gorgoteo o burbujeo en las tuberías → aire dentro del circuito de agua, muy habitual y fácil de resolver purgando.
- Silbido agudo → posible problema en el circuito de refrigerante; este sí conviene mirarlo con un técnico.
- Golpe seco al arrancar o parar el compresor → arranques bruscos que, repetidos, acortan la vida del equipo.
La clave aquí es la palabra «nuevo». Un ruido que siempre ha estado ahí probablemente sea normal. Uno que ha aparecido de repente es información.
3. El equipo no calienta lo suficiente
Distinto del punto 1: aquí sí lo notas en casa. Los radiadores o el suelo radiante no llegan a temperatura, o el agua caliente sale tibia.
Antes de pensar en avería grave, descarta lo fácil, que es lo que falla el 70 % de las veces:
| Señal | Causa probable | Gravedad |
|---|---|---|
| Presión del circuito por debajo de 1 bar | Falta de agua / pérdida lenta | Baja, se rellena |
| Aire en radiadores (partes frías arriba) | Circuito sin purgar | Baja |
| Filtro de agua obstruido | Suciedad acumulada | Baja-media |
| Curva de calefacción mal configurada | Ajuste de instalación | Baja |
| Compresor que no arranca | Avería eléctrica o de gas | Alta |
Si tras purgar, revisar presión y limpiar filtros el problema sigue, ahí ya toca técnico. Pero merece la pena hacer esa comprobación básica antes de llamar: te ahorras una visita en la mayoría de los casos.
4. Ciclos cortos: enciende y apaga sin parar
Si escuchas que el compresor arranca, funciona un par de minutos, se para y vuelve a arrancar en bucle, tienes un caso de ciclado corto. Es de los fallos que más desgastan el equipo, porque el arranque del compresor es el momento de mayor estrés mecánico.
Las causas típicas son un equipo sobredimensionado para la vivienda, la falta de un depósito de inercia que amortigüe, o un sensor de temperatura descolocado. No siempre es una «avería» en sentido estricto, a veces es un error de diseño de la instalación, pero el efecto sobre la vida útil es igual de real. Si lo detectas, no lo dejes pasar.
5. Formación excesiva de hielo en la unidad exterior
Que la unidad exterior se cubra de escarcha en invierno es normal: el equipo hace ciclos de desescarche automáticos varias veces al día para quitársela. Lo anormal es:
- Que quede un bloque de hielo grueso que no desaparece.
- Que el hielo cubra el ventilador o la parte inferior de forma permanente.
- Que los desescarches sean tan frecuentes que el equipo pase más tiempo derritiendo hielo que calentando la casa.
Cuando esto pasa suele apuntar a un desagüe de condensados obstruido (el agua no evacúa y se recongela), a un fallo en la sonda de desescarche o a poca carga de refrigerante. Vigílalo especialmente en zonas húmedas y frías, donde es más frecuente.
6. Códigos de error en la pantalla
Casi todos los equipos modernos muestran un código cuando detectan un problema. No te agobies al verlo: muchos son avisos leves y auto-resolubles. Lo importante es tener el hábito de anotar el código exacto antes de reiniciar, porque es la información más valiosa que le puedes dar al técnico por teléfono.
Los códigos varían por fabricante, así que ten a mano el manual (o una foto de la tabla de códigos). Un reinicio del equipo resuelve los fallos puntuales; pero si el mismo código reaparece una y otra vez, no lo silencies reiniciando: está insistiendo por algo.
Un pequeño hábito que lo cambia todo
Si tuviera que resumir todo lo anterior en una sola recomendación, sería esta: una revisión visual de dos minutos, una vez al mes. Sal a mirar la unidad exterior, comprueba que no está tapada de hojas ni hielo, echa un ojo al manómetro de presión, escucha si hace algún ruido raro y fíjate en si la factura se ha disparado.
No necesitas ser técnico. La inmensa mayoría de las averías caras de aerotermia empezaron siendo un síntoma pequeño que alguien ignoró durante meses. El equipo casi siempre avisa antes de romperse. Solo hay que estar mirando cuando lo hace.
