Si calientas tu casa con gasóleo, probablemente ya sepas lo que se siente al ver la factura del llenado del depósito: un desembolso de varios cientos de euros de golpe, un par de veces por invierno. El gasóleo es, junto con la calefacción eléctrica directa, uno de los sistemas más caros de operar que quedan en España, y encima ha perdido las subvenciones por ser un combustible fósil. Por eso la comparación con la aerotermia es, en muchos sentidos, más favorable a la bomba de calor que la clásica comparativa contra el gas natural.
Vamos a los números, sin folletos. Un aviso metodológico antes de empezar: buena parte de los datos publicados comparan aerotermia con gas natural, que es más barato por kWh que el gasóleo. Cuando eso ocurra lo indico, y ajusto el cálculo al gasóleo, que sale peor parado.
La diferencia de fondo: quemar vs. mover calor
Todo el debate se reduce a una idea física.
Una caldera de gasóleo quema combustible para generar calor. Su rendimiento nunca puede superar el 100 %: por cada kWh de energía del gasóleo, obtienes como mucho ~0,90 kWh de calor útil (las de condensación algo más, las antiguas bastante menos). Es un techo que impone el propio combustible.
La aerotermia no genera calor: lo transporta desde el aire exterior usando un ciclo termodinámico. Por cada kWh eléctrico que consume, mueve entre 3,5 y 4,5 kWh de calor. Ese multiplicador —el COP/SCOP— es lo que lo cambia todo en la factura.
Traducido a lo que importa: la aerotermia parte de una eficiencia del 350–450 % frente al ~90 % de una caldera de combustión.
Coste de operación: el kWh de calor, cara a cara
Esta es la comparación decisiva, porque es la que pagas cada mes. Calculemos el coste real de producir 1 kWh de calor con cada sistema:
| Sistema | Precio energía | Rendimiento | Coste por kWh térmico |
|---|---|---|---|
| Gasóleo C | ~1,05 €/litro (≈0,105 €/kWh) | 85–90 % | ~0,12 €/kWh |
| Aerotermia | ~0,15–0,18 €/kWh luz | SCOP 3,5–4 | ~0,04–0,05 €/kWh |
| Aerotermia + solar | Coste marginal placas | SCOP 3,5–4 | <0,03 €/kWh |
Referencias de método: el gasóleo de calefacción ronda unos 10 kWh por litro; el cálculo de coste térmico y el SCOP siguen la lógica que las fuentes aplican al gas natural.
El resultado es contundente: el kWh de calor con gasóleo cuesta entre 2 y 3 veces más que con aerotermia. Para que te hagas una idea de la magnitud, contra gas natural (que es más barato que el gasóleo) la aerotermia ya ahorra entre un 40 % y un 55 % en operativo; contra gasóleo, el ahorro suele situarse en la franja alta o superior a ese rango, del 55 % al 70 %.
Inversión inicial: aquí gana el gasóleo (a corto plazo)
Seamos honestos: en el desembolso del primer día, la caldera gana sin discusión.
| Concepto | Caldera (combustión) | Aerotermia |
|---|---|---|
| Equipo + instalación llave en mano | ~2.500–4.500 € | ~8.000–15.000 € |
| Subvenciones 2026 | Ninguna (es fósil) | IRPF 40 % + MOVES + IBI + CAE |
| Coste neto tras ayudas | ~2.500–4.500 € | ~5.500–9.000 € |
La diferencia bruta ronda los 5.000–8.000 €. Pero hay un matiz importante en el caso del gasóleo: si sustituyes una caldera de gasóleo, te ahorras además el depósito de combustible y su mantenimiento, y liberas el espacio que ocupaba. Y las ayudas solo juegan para un lado: cambiar a aerotermia da acceso a la deducción del IRPF, el plan MOVES y el cheque del CAE (300–600 € solo por sustituir una caldera de combustión por bomba de calor); mantener el gasóleo, a nada.
Un ejemplo con números redondos
Tomemos una vivienda unifamiliar tipo que consuma unos 15.000 kWh térmicos al año entre calefacción y ACS (perfil habitual de una casa con gasóleo, que suele estar en zonas frías sin gas natural):
- Con gasóleo (0,12 €/kWh térmico): ~1.800 € al año en combustible, más ~250 € de mantenimiento → ~2.050 €/año.
- Con aerotermia (0,045 €/kWh térmico): ~675 € en electricidad, más ~180 € de mantenimiento → ~855 €/año.
Ahorro anual ≈ 1.200 €. Con un sobrecoste neto de inversión de unos 4.000–6.000 € tras ayudas, la amortización cae en la franja de 4 a 6 años —y a partir de ahí, casi 15 años más de ahorro, porque la aerotermia dura 20–25 años frente a los 15–20 de una caldera. En zonas frías, con mucha demanda de calefacción (justo donde vive quien usa gasóleo), el plazo se acorta aún más.
Más allá del dinero: lo que también cambia
El coste no es lo único que se mueve al dar el salto:
- Refrigeración incluida. La aerotermia es reversible: da frío en verano invirtiendo el ciclo. La caldera de gasóleo solo calienta.
- Cero humos, cero depósito. Desaparecen el olor, la combustión, la chimenea y el riesgo del tanque de gasóleo.
- Emisiones directas nulas frente al CO₂ y los NOₓ de la combustión.
- Estabilidad de precio. El gasóleo es históricamente el combustible más volátil; dependes del precio del barril y de la logística de reparto.
- Futuro regulatorio. La UE avanza hacia la eliminación de las calderas de combustible fósil, y desde 2024 ya no hay subvenciones para ellas.
¿Cuándo el gasóleo todavía «aguanta»?
Para ser justos, hay dos escenarios en los que no cambiar de inmediato es defendible:
- No tienes la inversión inicial disponible y tu caldera actual funciona bien. Si se te ha roto, es el momento perfecto para dar el salto; si aún tira, puedes planificarlo.
- Vas a vender la casa en menos de 5 años: puede que no llegues a amortizar el sobrecoste (aunque una aerotermia revaloriza el inmueble y mejora su certificado energético).
Fuera de esos casos, contra gasóleo los números son especialmente claros.
Un apunte técnico: cuidado con los radiadores
Si tu instalación de gasóleo funciona con radiadores convencionales de alta temperatura, ten presente que la aerotermia rinde al máximo a baja temperatura (35–45 °C). Con radiadores diseñados para 70–80 °C, el SCOP baja a 2,5–3 y el ahorro se reduce. No impide el cambio —existen equipos de alta temperatura—, pero para exprimir el ahorro conviene valorar radiadores de baja temperatura o suelo radiante. Es el punto que muchas comparativas omiten y el que más condiciona tu resultado real.
