En la guía anterior explicamos qué es la aerotermia y el ciclo termodinámico que hace posible extraer calor del aire exterior. Ahora toca bajar un nivel más y entender algo distinto pero igual de importante: cómo ese calor generado en la unidad exterior llega realmente hasta tus radiadores, tu suelo radiante o tu grifo de agua caliente. Este es el proceso que determina si tu instalación va a rendir bien o va a ser un dolor de cabeza, y es exactamente lo que un buen instalador debería explicarte antes de darte un presupuesto.
Vamos a recorrer el camino completo del agua, desde que sale fría de tu circuito de calefacción hasta que vuelve caliente, pasando por las decisiones técnicas —monobloc o bibloc, con o sin depósito de inercia, qué temperatura de impulsión necesitas— que marcan la diferencia entre un sistema eficiente y uno que gasta más de lo que debería.
Los dos circuitos de una bomba de calor aire-agua
Aunque hablamos de «la aerotermia» como si fuera una sola cosa, en realidad una instalación aire-agua combina dos circuitos completamente distintos que solo se comunican a través de un intercambiador de calor:
- Circuito frigorífico: es el circuito cerrado por el que circula el gas refrigerante (R32, R290…) y donde ocurre el ciclo de evaporación-compresión-condensación-expansión que ya vimos en el artículo anterior. Este circuito nunca sale de la unidad exterior (en sistemas monobloc) o queda confinado entre la unidad exterior e interior (en sistemas bibloc).
- Circuito hidráulico: es el circuito de agua que realmente entra en tu vivienda, alimenta tus radiadores o suelo radiante, y llena tu depósito de agua caliente sanitaria. Este circuito nunca contiene gas refrigerante, solo agua (a veces con anticongelante).
La conexión entre ambos ocurre en un intercambiador de calor: el gas refrigerante caliente cede su energía al agua sin que ambos fluidos lleguen a mezclarse físicamente. Entender esta separación es la clave para entender por qué existen los dos grandes tipos de equipos que vas a encontrar en cualquier presupuesto.
Monobloc vs. bibloc: dónde ocurre cada cosa
Sistema monobloc
En un equipo monobloc, todo el circuito frigorífico completo —compresor, evaporador, condensador y válvula de expansión— está integrado en la unidad exterior. De esa unidad no sale gas refrigerante hacia el interior de la vivienda: lo que sale es directamente agua ya climatizada, a través de dos tuberías (ida y retorno) que van hasta tu depósito de inercia, tu acumulador de ACS o directamente a los emisores.
Ventajas:
- Instalación más sencilla y rápida: no requiere manipular gas refrigerante en obra, solo conexión hidráulica.
- No necesita técnico certificado en gases fluorados para la parte de conexión interior.
- Menor riesgo de fugas de refrigerante, al estar todo el circuito sellado de fábrica.
Inconvenientes:
- En zonas de inviernos muy fríos, el circuito de agua que sale de la unidad exterior puede necesitar protección anticongelante (glicol) o cinta calefactora en el tramo exterior.
- La unidad exterior suele ser algo más voluminosa.
Sistema bibloc (o split)
En un equipo bibloc, el circuito frigorífico sí sale de la unidad exterior y llega hasta una unidad interior (a veces llamada hidrokit), donde se encuentra el intercambiador que finalmente calienta el circuito de agua. Entre ambas unidades circula gas refrigerante, no agua.
Ventajas:
- El intercambio final con el agua ocurre dentro de la vivienda, protegido de las heladas exteriores.
- Suele rendir mejor en climas fríos, precisamente por ese motivo.
- Permite integrar acumuladores de ACS de mayor capacidad de forma más flexible.
Inconvenientes:
- Instalación más compleja: requiere un técnico certificado en manipulación de gases refrigerantes para la conexión entre unidades.
- Mayor coste de instalación y más puntos susceptibles de sufrir una fuga de gas.
| Monobloc | Bibloc | |
|---|---|---|
| Qué sale de la unidad exterior | Agua climatizada | Gas refrigerante |
| Complejidad de instalación | Baja | Media-alta |
| Técnico con carné de gases | No imprescindible | Obligatorio |
| Recomendado para | Reformas, viviendas pequeñas, simplicidad | Climas fríos, obra nueva con espacio interior |
Paso a paso: el recorrido completo del agua
Con esa base, así es como funciona realmente una instalación aire-agua típica, de principio a fin:
1. Captación de energía en la unidad exterior. El aire exterior atraviesa el evaporador y cede su energía térmica al refrigerante, que se evapora (ver ciclo completo en la guía anterior).
2. Compresión y elevación de temperatura. El compresor eleva la presión y temperatura del gas, usando la única electricidad que consume el sistema de forma directa.
3. Cesión de calor al circuito de agua. En el condensador (monobloc) o en el intercambiador de la unidad interior (bibloc), el refrigerante cede su calor al agua del circuito hidráulico, que sale ya climatizada, típicamente entre 30°C y 55°C según el tipo de emisor.
4. Paso por el depósito de inercia (si lo hay). El agua climatizada llega primero a un depósito de inercia, que actúa como «amortiguador» térmico antes de repartirse a los emisores. Hablamos de esto en detalle en el siguiente apartado, porque es una de las piezas peor entendidas de toda la instalación.
5. Distribución a los emisores. Desde el depósito (o directamente desde la unidad, en instalaciones sin depósito), el agua se reparte por el circuito secundario hacia suelo radiante, radiadores de baja temperatura o fancoils, según lo que tenga instalado la vivienda.
6. Derivación al circuito de ACS. En paralelo, una válvula de tres vías puede desviar parte de la producción de calor hacia el acumulador de agua caliente sanitaria, normalmente priorizando el ACS sobre la calefacción durante periodos cortos para no dejarte sin agua caliente.
7. Retorno del agua enfriada. El agua que ha cedido su calor en radiadores o suelo radiante vuelve más fría hacia la bomba de calor, cerrando el circuito y comenzando de nuevo.
El depósito de inercia: la pieza que casi nadie te explica bien
Es habitual ver un depósito de inercia en cualquier presupuesto de aerotermia y que nadie te aclare para qué sirve exactamente. La función no es «acumular agua caliente para usarla más tarde» —eso es lo que hace el acumulador de ACS, que es un elemento distinto—, sino algo más técnico y más importante para la salud del propio equipo:
El depósito de inercia funciona como un volante térmico que desacopla el funcionamiento del compresor de la demanda real de los emisores. Sin él, en instalaciones con poca superficie de emisión (por ejemplo, pocos radiadores en una casa bien aislada), el compresor tendería a arrancar y parar constantemente en ciclos muy cortos —lo que en el sector se conoce como ciclado corto—, un régimen que desgasta el compresor prematuramente y reduce su eficiencia real. Con el depósito, la bomba de calor trabaja en ciclos más largos y estables, alargando su vida útil entre 2 y 3 veces frente a una instalación sin él bien dimensionada.
La regla de dimensionado habitual que manejan los instaladores es de 10 a 15-30 litros de depósito por cada kW de potencia térmica de la bomba de calor, con volúmenes comerciales que van desde 30 hasta 500 litros.
No siempre es obligatorio: en instalaciones con suelo radiante de gran superficie, la propia masa de agua del circuito puede aportar suficiente inercia por sí misma. Pero en instalaciones con radiadores o poca superficie de emisión, prescindir de él suele pasar factura a medio plazo en forma de averías de compresor.
Cómo se integra el agua caliente sanitaria (ACS)
El ACS se resuelve de una de estas dos formas, según el diseño de la instalación:
- Acumulador dedicado: un depósito independiente del de inercia, con un serpentín interno por el que circula el agua climatizada de la bomba de calor, calentando por intercambio el agua sanitaria que consumes en el grifo. Es la solución más habitual y evita cualquier mezcla entre el agua del circuito de calefacción y el agua que realmente usas para ducharte o cocinar.
- Válvula de tres vías con conmutación: la misma bomba de calor atiende calefacción y ACS de forma alterna, desviando la producción hacia uno u otro circuito según la demanda del momento, con el ACS normalmente teniendo prioridad durante ciclos cortos.
Qué temperatura de impulsión necesita tu sistema
Esta es probablemente la variable más determinante para el rendimiento real de tu instalación, y la que menos se explica al usuario final. La temperatura de impulsión es la temperatura a la que el agua sale de la bomba de calor hacia los emisores, y cuanto más baja sea, mejor rendimiento (SCOP) obtiene el equipo, porque el compresor tiene que «trabajar menos» para alcanzarla.
| Tipo de emisor | Temperatura de impulsión típica | SCOP estacional esperado |
|---|---|---|
| Suelo radiante | 30-40°C | 4,3-4,8 |
| Fancoils | 35-50°C | 4,0-4,5 |
| Radiadores de baja temperatura | 40-50°C | 3,8-4,3 |
| Radiadores convencionales (alta temperatura) | 60-75°C | 3,0-3,5 |
Esta tabla explica algo que muchos propietarios descubren tarde: si sustituyes tu caldera de gas por aerotermia pero mantienes tus radiadores antiguos dimensionados para trabajar a 70-80°C, el equipo va a rendir bastante peor que si usas suelo radiante o radiadores de baja temperatura. No es que la aerotermia «no sirva» con radiadores convencionales, sino que hay que dimensionar bien el equipo (existen modelos de alta temperatura, capaces de llegar a 70°C, pensados justo para este caso) o valorar el cambio de emisores si el rendimiento es prioritario.
Circuito primario y secundario: por qué importa la separación
En instalaciones con depósito de inercia, los técnicos distinguen entre:
- Circuito primario: conecta la bomba de calor con el depósito de inercia. Aquí es donde la máquina «produce» el agua caliente o fría.
- Circuito secundario: conecta el depósito con los emisores (radiadores, suelo radiante, fancoils). Aquí es donde esa energía se reparte por la vivienda.
Esta separación permite, entre otras cosas, que distintas zonas de la casa funcionen a temperaturas de impulsión diferentes (por ejemplo, suelo radiante en planta baja a 35°C y fancoils en planta alta a 45°C) mediante válvulas mezcladoras, sin que eso afecte al rendimiento global del circuito primario.
Preguntas frecuentes
¿Necesito obligatoriamente un depósito de inercia? No siempre, pero sí es muy recomendable en instalaciones con radiadores o poca superficie de emisión, para proteger el compresor de ciclos cortos.
¿Puedo tener aerotermia sin depósito de ACS separado? Sí, mediante válvula de tres vías que alterna entre calefacción y ACS, aunque un acumulador dedicado suele dar mejor confort si hay varios usuarios en la vivienda.
¿Es mejor monobloc o bibloc para mi caso? Si buscas simplicidad de instalación y vives en una zona de inviernos suaves o moderados, el monobloc suele ser suficiente y más económico. Si vives en zona de inviernos muy fríos o tienes espacio interior adecuado, el bibloc suele rendir algo mejor.
¿Por qué mi instalador insiste tanto en la temperatura de impulsión? Porque es la variable que más impacta en tu factura eléctrica real. Dos equipos idénticos pueden diferir en rendimiento anual solo por trabajar a 35°C o a 65°C de impulsión.
Sigue profundizando
Para completar el panorama técnico, te recomiendo revisar a continuación la comparativa de aerotermia monobloc vs bibloc en detalle, la guía de precio de instalación por tipo de vivienda, y si tu caso concreto es con radiadores, el artículo dedicado a aerotermia con radiadores: compatibilidad y consumo.