Presupuesto aerotermia: qué incluye y qué no

Cuando pides varios presupuestos de aerotermia y comparas cifras que van de 8.000 € a 18.000 € para una vivienda parecida, la reacción normal es pensar que unos instaladores son carísimos y otros unos chollos. Casi nunca es así. La diferencia real casi siempre está en lo que cada presupuesto mete dentro del precio y lo que deja fuera —y ese «fuera» es justo donde aparecen las sorpresas cuando la obra ya está empezada.

Este artículo no es otra tabla de precios por metro cuadrado. Es una guía para leer un presupuesto de aerotermia como lo leería un instalador, partida por partida, para que sepas distinguir una oferta completa de una que parece barata solo porque le han quitado la mitad de las cosas.

Primero, el orden de magnitud

Para tener una referencia mientras lees: una instalación completa de aerotermia (calefacción + agua caliente sanitaria) en una vivienda unifamiliar estándar se mueve de forma bastante consistente entre 10.000 € y 16.000 €, y se dispara hacia los 25.000–30.000 € cuando se añade refrigeración, suelo radiante nuevo o la vivienda es grande. En pisos pequeños o configuraciones básicas puede arrancar desde 6.000–8.000 €.

Como regla rápida de mercado, el precio «llave en mano» ronda los 90–130 € por m² construido, e importante: esa cifra suele incluir equipo, instalación básica y puesta en marcha, pero no incluye obra civil mayor ni un sistema de emisión nuevo.

Con ese marco, vamos al desglose.

Lo que SÍ debe incluir un presupuesto serio

Un presupuesto bien hecho reparte el coste en cuatro grandes bloques. Si te dan una sola cifra sin desglose, desconfía: es la mejor forma de esconder lo que falta.

1. El equipo (40–50 % del total). Es el corazón de la instalación y la partida más cara. Debe incluir la unidad exterior (la bomba de calor con compresor inverter), la unidad interior, el depósito de ACS y el kit hidráulico con su valvulería. En un presupuesto detallado esto aparece como: bomba de calor, acumulador de agua caliente, depósito de inercia cuando el sistema lo requiere, válvula de tres vías, vaso de expansión y grupo de impulsión. Esta partida suele oscilar entre 3.500 € y 10.000 € según marca y potencia.

2. La instalación y mano de obra (30–40 %). Aquí entra el trabajo del instalador autorizado: conexiones eléctricas e hidráulicas básicas, montaje, y la mano de obra cualificada. Es la partida donde más se nota la diferencia entre un instalador serio y uno que improvisa, aunque en el papel las dos cifras se parezcan.

3. La puesta en marcha y la legalización (5–10 %). Un detalle que muchos presupuestos «baratos» omiten y que es obligatorio: la puesta en marcha, las pruebas de estanqueidad, la parametrización del sistema y el certificado RITE de la instalación, que firma el instalador autorizado. Aquí también puede entrar el proyecto técnico si la potencia lo exige y las licencias municipales.

4. La garantía. No es una partida con precio, pero debe figurar. Lo legal son dos años sobre el equipo y dos sobre la instalación; los fabricantes con servicio técnico oficial en España amplían a 5–7 años el equipo si la instalación la firma un autorizado y contratas el mantenimiento anual.

Si tu presupuesto cubre estos cuatro bloques y te lo desglosa, estás ante una oferta completa. El plazo típico de una sustitución estándar es de 3 a 5 días laborables.

Lo que casi nunca incluye (y te va a llegar aparte)

Esta es la parte que conviene leer dos veces, porque es donde nacen los «extras» que descuadran el presupuesto inicial. Un presupuesto estándar de aerotermia no suele incluir:

  • El suelo radiante nuevo. Es el gran malentendido. La aerotermia rinde mejor con suelo radiante, pero instalarlo desde cero es una partida aparte —entre 40 € y 70 € por m² instalado— y puede sumar varios miles de euros al total. Un presupuesto que incluye suelo radiante y otro que no, para la misma casa, no son comparables.
  • La ampliación de potencia eléctrica. Si tu instalación es antigua, puede necesitar ampliar la potencia contratada, cambiar el cuadro o pasar de monofásico a trifásico. No suele venir incluido.
  • La retirada del sistema antiguo. Desmontar la caldera vieja o —caso más caro— retirar un depósito de gasóleo enterrado se cobra aparte.
  • La obra civil para reubicar la unidad exterior, si hay que moverla de sitio, hacer bancada, o resolver un problema de ruidos o distancias.
  • El certificado de eficiencia energética posterior de la vivienda (distinto del certificado RITE de la instalación) y el mantenimiento RITE anual, que ronda los 150–250 € al año.
  • Los accesorios de control avanzado (termostatos inteligentes, control por app), que a veces se venden como opción.

Ninguna de estas exclusiones es una trampa en sí misma; el problema es cuando no aparecen escritas y las descubres a mitad de obra.

El truco para comparar presupuestos sin equivocarte

Dos presupuestos solo son comparables si igualas cuatro variables. Antes de mirar el precio final, comprueba que ambos coinciden en:

VariableQué mirar
Potencia de la bombaQue estén dimensionadas igual (en kW). Una más pequeña sale más barata pero puede quedarse corta.
Sistema de emisión¿Reutilizan radiadores, ponen fancoils o instalan suelo radiante nuevo? Cambia miles de euros.
ACS y refrigeración¿El precio incluye agua caliente y frío en verano, o solo calefacción?
Legalización¿Están dentro el certificado RITE y la puesta en marcha, o van aparte?

Si uno de los dos presupuestos falla en una de estas casillas, no es más barato: es menos completo.

Y lo que resta al precio: subvenciones

El presupuesto que firmas no es lo que acabas pagando. En 2026 combinar una subvención autonómica (los fondos NextGeneration llegan a bonificar hasta unos 3.000 € por instalación) con la deducción del IRPF por rehabilitación energética puede reducir el coste efectivo casi a la mitad. Conviene pedir al instalador que te indique si gestiona la tramitación, porque el importe de la ayuda depende de la comunidad autónoma y de la mejora energética conseguida.

En una línea

Un presupuesto de aerotermia bien hecho incluye equipo, instalación, puesta en marcha con certificado RITE y garantía; deja fuera —salvo que lo pidas expresamente— el suelo radiante nuevo, la ampliación eléctrica, la retirada del sistema antiguo y la obra civil. No busques el número más bajo: busca el que tenga menos huecos.

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